Las cosas que odiabas de niña y ahora te encantan

Hacernos mayores es una tarea complicada. Hay gustos que todavía residen en nuestro interior desde que fuimos unos niñas y que nos negamos a cambiar, como ser una glotona con el chocolate o elegir toda nuestra habitación en color de rosa. Los adultos te decían que cuando crecieras lo entenderías, pero tú no te lo creías. Pero cuando finalmente has dejado de ser una cría, te paras a pensar que… ¡Las 12 cosas que de niña odiabas ahora te encanta hacerlas!

niñas pijas

Estas son las 4 cosas que odiabas de niña y ahora te encantan

1.Ir a votar

Odiaste despertarte pronto hace 4 años ese fin de semana que ganó el partido que tus padres no querían, ‘¡Cómo dejaron el País!’, pensabas. Y decías, ‘Votar es una pérdida de tiempo, mi voto no va a cambiar nada’. Y ahora, al madurar, ir a votar se ha convertido en toda una convención familiar: levantarse, arreglarse, e irse todos juntos al colegio electoral más cercano para participar en la fiesta de la democracia. Al hacerte mayor, si eres una persona inteligente, te haces partícipe de la política y eres consciente de que cada voto cuenta y tomas conciencia de la importancia que tiene tu voto, ya que de la política depende todo.

2. El alcohol

Cuando en las comidas familiares olías el alcohol, te echaba para atrás. Pensabas ‘¿Cómo podrá gustarles eso? Y lo cierto es que, el alcohol no es una bebida agradable, igual que el café. A nadie le gusta porque no es agradable al paladar. Si nos acabamos acostumbrando a esos sabores es por la construcción social que dice que está bien visto beber -en sociedad y en su justa medida- o por el efecto que éstos producen en nosotros y asociamos el sabor con algo beneficioso. El café, por ejemplo te despeja porqué lleva cafeína; el alcohol, te lo hace pasar mejor porque desinhibe tus sentidos. ¡Ojo, bebe con moderación!

3. El sushi

La primera vez que tus padres te llevaron a un restaurante de postín asiático, te dio mucho asco. ¡Pescado crudo! La segunda vez que volviste lo probaste. ¡Y ahora vas con las amigas! ¡Qué rico y exclusivo el sushi! Mmmm…

4. El dinero

Qué cabreo te llevabas cuando en vez de regalarte la muñeca que querías tus tíos te daban dinero. No te hacía ninguna gracia. En cambio, ahora estás deseando que te den dinero. ¡Qué despago cuando te regalan un bolso -que en cima no te gusta-! Y además tienes que poner buena cara y no te atreves a devolverlo porque igualmente con el tiket regalo solo te lo cambian por otra cosa de la tienda! ¡Vaya cuadro!

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